El 12 de julio de 2019, en su casa de Berkeley, California, descansó el cuerpo de Claudio Naranjo. Hoy se cumplen siete años de aquella noche, y su ausencia sigue teniendo la forma extraña que tienen las ausencias de los maestros verdaderos: cuanto más tiempo pasa, más presente está su enseñanza.
En Anaconda fuimos sus alumnos y discípulos durante más de veinte años. Buena parte de lo que hacemos —la forma de acompañar procesos, de entender la relación terapéutica, de ubicar a los psicodélicos dentro de un camino de desarrollo más amplio— lleva su marca. Este artículo es un homenaje y, a la vez, una invitación a conocer a una de las figuras más completas de la psicología del siglo XX.
Quién fue Claudio Naranjo
Claudio Naranjo nació en Valparaíso, Chile, el 24 de noviembre de 1932. Creció en un ambiente musical: tocó el piano desde chico y estudió composición antes de volcarse a la medicina. Esa doble raíz —la ciencia y el arte— atravesó toda su obra. Se formó como médico y psiquiatra en la Universidad de Chile, donde integró un centro pionero de estudios en antropología médica, y luego continuó su formación e investigación en Estados Unidos, en instituciones como Harvard y la Universidad de California en Berkeley.
En los años sesenta se convirtió en discípulo directo de Fritz Perls en el Instituto Esalen, y con el tiempo fue reconocido como uno de sus sucesores y como referente mundial de la terapia Gestalt. Fue también uno de los pioneros de la psicología transpersonal y un integrador incansable entre las tradiciones espirituales de Oriente y la psicoterapia occidental.
La muerte de su único hijo, en 1970, marcó un punto de inflexión en su vida. De ese dolor nació un retiro prolongado en el desierto de Arica junto a Óscar Ichazo, y de esa experiencia surgió lo que después el mundo conocería como la psicología de los eneatipos: la aplicación del eneagrama al estudio del carácter, uno de los aportes por los que hoy es más recordado.
Un pionero de la investigación con psicodélicos
Mucho antes de que la ciencia contemporánea redescubriera el potencial terapéutico de los psicodélicos, Claudio Naranjo ya estaba investigándolos con seriedad y profundidad. En 1973 publicó The Healing Journey —editado en español como El viaje sanador—, un libro pionero sobre los tratamientos con sustancias psicodélicas y su aplicación en psicoterapia, escrito en una época en la que ese territorio recién comenzaba a explorarse.
Su trabajo con ayahuasca lo llevó del laboratorio a la Amazonia, y fue uno de los primeros investigadores en estudiar sus efectos con una mirada a la vez científica y respetuosa de las culturas que la utilizan desde hace siglos. También exploró el potencial terapéutico de la MDMA y de otras sustancias, siempre con la convicción de que estas medicinas merecían un lugar en la psicoterapia, y siempre dentro de encuadres cuidados.
Por todo esto se lo considera uno de los principales expertos mundiales en psicoterapia con psicodélicos. Pero reducirlo a esa etiqueta sería empobrecer su figura, y él mismo habría sido el primero en señalarlo.
Los psicodélicos como una pieza dentro de algo más grande
Esta es quizás la enseñanza más importante que recibimos de él, y la que más define nuestra forma de trabajar en Anaconda.
Para Naranjo, los psicodélicos eran un elemento dentro de una constelación mucho más amplia de prácticas que transforman la conciencia y ayudan a las personas a desarrollarse: la meditación, la música, el trabajo corporal y el movimiento espontáneo, el teatro terapéutico, la reelaboración de los vínculos tempranos, el estudio del propio carácter a través del eneagrama, la relación terapéutica misma. Los psicodélicos ocupaban un lugar en ese conjunto —un lugar potente, único, probablemente irremplazable—, pero nunca el único, ni el más importante.
El camino de desarrollo de una persona es algo enormemente complejo. Ninguna sustancia, por poderosa que sea, puede sustituir el trabajo sostenido sobre uno mismo, el vínculo con quienes nos acompañan y la integración de lo vivido en la vida cotidiana. Esa visión, que hoy la investigación contemporánea empieza a confirmar cuando subraya la importancia del contexto y la preparación por encima de la sustancia, Naranjo la enseñaba hace más de cincuenta años.
El programa SAT y la síntesis de toda una vida
Esa constelación de prácticas tomó forma institucional en el programa SAT (Seekers After Truth), el proceso de autoconocimiento que Naranjo creó en los años setenta y relanzó en 1987 desde España. Desde entonces el SAT se extendió por Italia, Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile y muchos otros países, y por él pasaron miles de terapeutas, educadores y buscadores.
El SAT es la mejor expresión de su método: un mosaico donde conviven la Gestalt, la psicología de los eneatipos, la meditación de distintas tradiciones, la música como recurso terapéutico y el trabajo interpersonal profundo. Quienes pasamos por sus manos sabemos que ahí no se aprendía una técnica: se aprendía una forma de estar frente a otro ser humano.
Autor de más de 30 libros
Claudio Naranjo escribió más de 30 libros, traducidos a numerosos idiomas. Entre los más influyentes están Carácter y neurosis, obra de referencia mundial sobre la psicología de los eneatipos; La vieja y novísima Gestalt, manual fundamental de la terapia Gestalt; Entre meditación y psicoterapia, donde tiende puentes entre las tradiciones contemplativas y la práctica terapéutica; Cambiar la educación para cambiar el mundo, su obra más emblemática sobre la transformación educativa; El viaje sanador, su libro pionero sobre terapia psicodélica; y Ascenso y descenso de la montaña sagrada (2019), su autobiografía, publicada el año de su muerte.
La amplitud de esa obra habla por sí sola: psicoterapia, carácter, meditación, música, educación, psicodélicos, crítica de la civilización. Pocas figuras del siglo XX abarcaron tanto con tanta profundidad.
Lo que nos dejó
Naranjo fue catalizador de personas prodigio y de procesos transformadores. Tenía la lucidez de la Gestalt original, nuda y cruda, donde el terapeuta se dejaba ver, y esos amplios silencios que desconcertaban y calmaban hasta las mentes más agitadas. Superó lo académico mostrando coincidencias entre escuelas y tradiciones que parecían irreconciliables. Fue, como suele decirse de él, el más erudito de los chamanes y el más chamán de los eruditos.
A siete años de su partida, quienes seguimos sus pasos sentimos la responsabilidad de mantener viva esa enseñanza: acompañar el desarrollo de las personas con todas las herramientas disponibles, con los psicodélicos como aliados valiosos dentro de un trabajo mucho más grande que ellos.
Gracias y hasta siempre, amado Amigo y Maestro.
En Anaconda formamos terapeutas en el uso responsable de los psicodélicos a través de la Formación en Terapias Psicodélicas (FTP), heredera directa de la visión integradora de Claudio Naranjo. Conocé más en anacondaexp.com.
