Psilocibina para dejar de fumar: un estudio piloto mostró cuatro veces más efectividad que los parches de nicotina

Ilustración sobre psilocibina para dejar de fumar y resultados frente a parches de nicotina en un estudio piloto.

La psilocibina para dejar de fumar fue comparada con parches de nicotina en un ensayo clínico piloto publicado en JAMA Network Open. En ambos grupos, el tratamiento estuvo acompañado por terapia cognitivo-conductual durante 13 semanas. A los seis meses, la abstinencia prolongada verificada bioquímicamente fue de 40,5% en quienes recibieron psilocibina y de 10% en quienes usaron parches.

El estudio se inscribe en un problema de salud pública de enorme escala: el tabaquismo se asocia con alrededor de 8 millones de muertes anuales en el mundo y unas 480.000 en Estados Unidos. Aunque existen tratamientos disponibles, como reemplazo nicotínico, bupropión, vareniclina y acompañamiento psicológico, las tasas de éxito sostenido suelen ser modestas.

Publicado en marzo de 2026, el trabajo plantea a la psilocibina como una alternativa experimental prometedora para el trastorno por consumo de tabaco. Los autores, sin embargo, señalan que todavía se necesitan estudios más grandes antes de considerarla un tratamiento estándar.

Psilocibina para dejar de fumar: cómo fue el estudio

El ensayo fue realizado por investigadores de Johns Hopkins. Participaron 82 personas adultas fumadoras, psiquiátricamente sanas, con deseo de dejar de fumar y al menos un intento previo sin éxito.

La asignación fue aleatoria: 42 personas quedaron en el grupo psilocibina y 40 en el grupo de parches de nicotina. Antes de la intervención, el consumo promedio era de 15,7 cigarrillos por día.

La muestra fue seleccionada con criterios estrictos. Quedaron excluidas personas con ciertas condiciones médicas, embarazo, trastornos psicóticos o bipolares, dependencia actual o pasada de alcohol u otras drogas, depresión mayor severa reciente y otros antecedentes relevantes de salud mental.

Terapia cognitivo-conductual en ambos grupos

El estudio no comparó psilocibina aislada contra parches de nicotina. En ambos casos, el tratamiento se combinó con un programa manualizado de terapia cognitivo-conductual para cesación tabáquica.

Ese programa incluyó registro diario del consumo, trabajo sobre los motivos para dejar el cigarrillo, identificación de costos de seguir fumando, estrategias para manejar craving y abstinencia, y herramientas para sostener el cambio.

La fecha objetivo para dejar de fumar se ubicó en la semana 5. Ese día, el grupo psilocibina recibió una dosis única de 30 mg/70 kg. El grupo de parches inició un esquema de reemplazo nicotínico de 8 a 10 semanas, según el nivel de consumo.

En el grupo psilocibina, la preparación incluyó información sobre los efectos posibles de la sustancia. Durante la sesión, las personas solían permanecer recostadas, con antifaz, música y foco interno. Al día siguiente tuvieron un encuentro de debriefing y luego continuaron con el acompañamiento terapéutico.

Cómo se midió la abstinencia

El objetivo principal fue la abstinencia prolongada a los seis meses. Para verificarla, el estudio combinó registros de consumo con mediciones biológicas: monóxido de carbono exhalado y cotinina urinaria.

También se evaluó la abstinencia puntual de siete días: no haber fumado, ni siquiera una pitada, durante la semana previa a la evaluación.

La combinación de autoinforme y marcadores biológicos permite leer los resultados con más solidez que si se hubiera usado solo el relato de los participantes.

Resultados: 40,5% frente a 10%

A los seis meses, 17 personas del grupo psilocibina mostraron abstinencia prolongada verificada bioquímicamente. En el grupo de parches, fueron 4 personas. En porcentajes, 40,5% frente a 10%.

El análisis estadístico informó que las probabilidades relativas —odds— de abstinencia prolongada fueron más de seis veces mayores en el grupo psilocibina. Esa medida no equivale a decir “seis veces más efectivo”: el titular habla de “cuatro veces más efectividad” por la diferencia entre las tasas de abstinencia.

La abstinencia puntual de siete días también fue más alta en el grupo psilocibina: 52,4% frente a 25% en el grupo de parches. Los análisis exploratorios sobre consumo diario, además, mostraron menos cigarrillos por día en quienes recibieron psilocibina durante el seguimiento.

Seguridad durante el ensayo

No se registraron eventos adversos graves atribuidos a la psilocibina ni al parche de nicotina. En el grupo psilocibina, los efectos adversos aparecieron sobre todo el día de la administración y fueron consistentes con lo esperado en una sesión de este tipo.

Los más frecuentes fueron dolor de cabeza, aumento transitorio de la presión arterial, náuseas y cambios cardiovasculares monitoreados durante la sesión. En un caso se administró nitroglicerina sublingual para manejar hipertensión, sin consecuencias posteriores.

Estos resultados corresponden a un contexto controlado, con evaluación previa, facilitadores entrenados y seguimiento clínico. No describen un uso autónomo ni por fuera de supervisión.

Una vía diferente al reemplazo nicotínico

Los parches de nicotina funcionan como terapia de reemplazo: aportan nicotina de forma controlada para reducir síntomas de abstinencia y facilitar la interrupción del cigarrillo.

La psilocibina no reemplaza la nicotina ni actúa sobre los receptores nicotínicos. Según el artículo, su posible utilidad podría vincularse con procesos psicológicos más amplios, como cambios en el autoconcepto, mayor flexibilidad psicológica o una reconsideración del lugar que ocupa el tabaco en la vida de la persona.

Ese enfoque dialoga con las discusiones actuales sobre psicoterapia asistida con psicodélicos, donde la preparación, el acompañamiento y la integración forman parte del encuadre clínico.

Una alternativa prometedora, todavía experimental

Los autores describen a la psilocibina como una candidata prometedora para el tratamiento del trastorno por consumo de tabaco. La comparación con parches de nicotina ofrece un dato clínico relevante, pero el estudio tiene límites claros.

Fue un ensayo piloto, con 82 participantes, sin cegamiento: tanto los investigadores como las personas participantes sabían qué tratamiento recibía cada grupo. También hubo más tiempo de contacto clínico en el grupo psilocibina, principalmente por la sesión de administración —de 8 a 9 horas— y el encuentro de debriefing del día siguiente.

La muestra tuvo baja diversidad étnico-racial, alto nivel educativo, elevada motivación para dejar de fumar y una proporción alta de participantes con uso psicodélico previo.

Además, como ambos grupos recibieron terapia cognitivo-conductual, el diseño no permite aislar cuánto aportó la psilocibina y cuánto el acompañamiento psicológico. Futuros estudios tendrán que evaluar muestras más amplias, otros comparadores, frecuencia de dosis, duración de los efectos y cantidad de apoyo terapéutico necesaria.

Psilocibina para dejar de fumar: qué deja este ensayo

El principal aporte del estudio es haber comparado una dosis única de psilocibina más terapia cognitivo-conductual con un abordaje ya establecido, los parches de nicotina, también acompañado por la misma terapia.

Los resultados a seis meses muestran una diferencia marcada en abstinencia, pero todavía no alcanzan para incorporar la psilocibina como tratamiento estándar para dejar de fumar.

Mientras esa línea avanza, el trabajo sobre hábitos, craving, regulación emocional y sostén del cambio sigue siendo central en la cesación tabáquica. Herramientas como la terapia cognitivo-conductual y las prácticas basadas en mindfulness pueden formar parte de un abordaje clínico orientado a dejar de fumar.


Referencia sugerida

Johnson MW, Naudé GP, Hendricks PS, Garcia-Romeu A. Psilocybin or Nicotine Patch for Smoking Cessation: A Pilot Randomized Clinical Trial. JAMA Network Open. 2026;9(3). doi:10.1001/jamanetworkopen.2026.0972.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *